Diario II. París, 19 de marzo de 1927 - Buenos Aires, 4 de abril de 1930

Reyes, Alfonso

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (FCE)

El segundo tomo del Diario de Alfonso Reyes inicia en 1927 en París y concluye en 1930 en el barco que lo llevó a Rio de Janeiro como embajador de México. En estas páginas sobresale la fervorosa amistad entre escritores que, al desfilar por el Diario, va desplegando su devoción por la poesía, sin la cual Reyes no sabría respirar, como afirma Adolfo Castañón.

Diario II. París, 19 de marzo de 1927 - Buenos Aires, 4 de abril de 1930

Reyes, Alfonso

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (FCE)

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Reseña

El segundo tomo del Diario de Alfonso Reyes inicia en 1927 en París y concluye en 1930 en el barco que lo llevó a Rio de Janeiro como embajador de México. En estas páginas sobresale la fervorosa amistad entre escritores que, al desfilar por el Diario, va desplegando su devoción por la poesía, sin la cual Reyes no sabría respirar, como afirma Adolfo Castañón.

Isbn: 9786071604408

Presentación: empastado

Peso: 0.15 kg

Idioma: ESPAÑOL

Idioma Original: ESPAÑOL

Editorial: FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (FCE)

Año de edición: 2010

Número de edición: 1

Colección: LETRAS MEXICANAS

Área temática: LITERATURA

Ficha catalográfica

Reyes, Alfonso
   Diario II. París, 19 de marzo de 1927 - Buenos Aires, 4 de abril de 1930 /Alfonso Reyes ; ed. crítica, introd., notas, fichas bibliográficas, cronol., e índice de Adolfo Castañón ; colab. de Lourdes Borbolla, Ana Marimón, Juan Antonio Rosado y Marcela Solís Quiroga—México : FCE, AML, COLMEX, El Colegio Nacional, INBA, CA, UAM, UANL, UNAM, 2010
   XXXV + 305 pp.; 21 x 14 cm.—(Colec. LETRAS MEXICANAS)
   2. Literatura Mexicana - Siglo XX
LC PQ7297DeweyM836R579d V.1
Biografía del autor

Decir que Alfonso Reyes (1889-1959) ha sido el hombre de letras más prolífico, diverso y constante de la historia de México es además de un lugar común, un reconocimiento necesario. Polígrafo infatigable, cuya vida se logró entre la biblioteca y la embajada - Francia, España, Argentina, Brasil-Reyes dejó tras de sí una obra monumental cuya reunión ha sido en sí misma la obra de otros. Alfonso Reyes fue en muchos sentidos un hombre impulsado por la tragedia. Hijo de uno de los hombres fundamentales en la historia revolucionaria de México, el joven Reyes dejó el país, reacio a convertirse en secretario de Victoriano Huerta. Dejando ¨horrores a la espalda¨se marcha a la legación francesa en momentos en que la vida nacional era vista en Europa con una mezcla de repugnancia y desencanto. Sacudido por los acontecimientos entre facciones revolucionarias mexicanas, Reyes vive solo y mal en París. Sus únicos amigos son Diego Rivera, Amado Nervo y Angel Zarraga. La vida parisina no es lo que había soñado y entre saltos y casualidades va a dar a España, donde participa del Ateneo de Madrid y traba relación con Jose Ortega y Gasset, entre otros importantes escritores y pensadores que ayudarían a formar su concepción de las cosas. Octavio Paz dice algo contundente: sin Reyes nuestra literatura sería media literatura. Jorge Luis Borges, quien mucho debe al mexicano, escribió que si algunos recibieron el don en segmentos o arcos, Reyes obtuvo la circunferencia completa. Escribe Paz: ¨La poesía del humanista Alfonso Reyes es pudorosa y medida, pero estas cualidades no nacen, como en otros poetas, de la represión, de una sensibilidad extremosa, sino que fluyen naturalmente de un temperamento equilibrado… ni llama ni hielo : brasa, tibia atmósfera, melancolía sin amargura… con un ojo mira al cielo y con el otro le hace guiños a la tierra…¨. Como ensayista, rasgo esencial en su trabajo, Reyes hace un ejercicio crítico de construcción que e, a su vez, una labor imaginativa. Elegante irónico, Reyes es un hombre universal que a los mexicanos nos libró de la estéril absorción en nuestra propia cultura.