Reseña
El Colibrí Huitzilin, la espina de jade es el Hermes, el Apolo el Esplendor y el Zeus mexicano Huitzilopochtli, el Sol, el Águila con su serpiente-rayo. Tláloc el dios del agua, de la lluvia dorada y del rayo, y Mixcóatl la serpiente nube, la Vía Láctea y, por lo tanto, Quetzalcóatl el quetzal-serpiente, el Dragón, la serpiente alada, emplumada La Unidad Sagrada, divina, el símbolo-nombre de México. Nos trae mensajes de nuestros muertos y de renacimiento, de Sincronicidades, de la fuente original, del Paraíso la Poesía. En palabras de Isabel Crisalys La musicalidad armoniosa y cuidada de Toledo, confiere movimiento a las imágenes orgánicas; abre una realidad paralela, latente en cada verso de este libro. Estos poemas son portales a lo divino, extienden su halo desde la palabra y despiertan la luz del espíritu, del alma. La magia, ahí oculta, se vive, se sueña, pues trasciende más allá de todo. El colibrí, como símbolo de todas las formas de lo sagrado y su hacer, es lo que crea el paraíso, el que hace que la hierba, las flores, el Ser y todo crezca, se eleve. La música de los versos, a veces canta en voz alta, a veces susurra, aletea como una luz esplendorosa. Es así que brilla una mirada atenta, sabia de tanto contemplar, de saber ver. Que se expresa a través de metáforas, símbolos, mitos, guiños cabalistas, y otras lenguas, como el didxazá la palabra nube. Este largo poema formado de poemas minimalistas, de gran profundidad conceptual y vertiginosidad poética metafísica y mística, es la forma, y la sinestesia sonora del Dios La espina del paraíso es, sin duda, la más bella apología u oda larga al colibrí sagrado arcoíris.